Muchos conocen esta ciudad por el famoso Tratado de Maastricht pero tener la suerte de poder visitarla es un privilegio que no podemos dejar de disfrutar.
Sus calles, tiendas, monumentos, restaurantes, cafeterías, puentes, todo lo que ofrece este lugar tiene un encanto difícil de superar.
Situada en los Países Bajos, su proximidad a Bélgica y Alemania, la convierte en una localidad distinta y especial al resto de ciudades holandesas.
Cuenta con una población de unas cien mil personas y un sinfín de lugares para visitar, entre otros:
Fortaleza de San Pedro
Esta fortaleza situada en lo más alto de la ciudad construida a principios del siglo de XVIII, permitirá que revivas los momentos de aquella época. Durante su visita descubrirás todo sobre sus pasadizos, el foso, los cañones... además de disfrutar de unas espléndidas vistas de la ciudad desde lo más alto.
También es posible visitar los túneles subterráneos, que se hallan debajo de la fortaleza, utilizados para la extracción de marga. Más de 20.000 pasillos son los que se usaron para la explotación y posteriormente para refugio de los residentes.
Mercados de Maastricht
La plaza de Vrijthof y Basílica de San Servacio
En el centro de Maastricht nos encontramos con una preciosa plaza adoquinada, con muchos restaurantes y cafeterías. Junto a la plaza se encuentra la Basílica románica de San Servacio.
Dominicanenkerk
Una increíble librería ubicada en el interior de una iglesia gótica del siglo XII, con una cafetería en su interior que convierte la compra de un libro en todo un recuerdo imborrable






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